La dignidad de la persona no depende de sus capacidades, sino de su propia existencia humana.
Porque si ya el aborto en sí mismo es grave -porque implica la muerte de un niño por nacer- cuánto más lo es si, a través de él, se trata de eliminar a aquellos que no responden a los estándares que esta sociedad considera "no aptos”.
Se trata de que sólo nazcan niños "perfectos"
A esta política de eliminar antes de nacer a los "defectuosos" se le llama Eugenesia. Porque se trata de que sólo nazcan niños "perfectos", sin ningún defecto, niños aptos para vivir en un mundo que busca eficiencia y que mira a los seres humanos con un criterio utilitarista.
En países como Islandia, políticas como ésta, trajeron como resultado que ya no nazcan niños con síndrome de Down. Queda claro que a los estados no les interesa invertir en los más vulnerables. Ellos son una “pérdida”. No entendieron que la Humanidad pierde cuando impide nacer a cualquier ser humano, sea cual fuere su raza, sexo o condición física.
El Caso Beatriz
El caso Beatriz que se tramitó ante la Corte Interamericana de DDHH en contra de El Salvador, se trató justamente de eso: los grupos feministas defendiendo un aborto eugenésico. Se justificaba la muerte de una bebé que nacería "defectuosa".
El ser humano, el Estado y las leyes que se sancionan por él, se constituye así en un ser superior, en un dios que decide quién debe o no debe nacer, de acuerdo a sus propios parámetros de perfección. Se trata de una práctica evidentemente autoritaria, aunque lo hagan países que dicen ser democráticos.
Se violan los derechos humanos de la manera más vil
En otros contextos podrían llegar a eliminar a niños de una raza o sexo determinado. En definitiva, ese "dios" puede decidir sobre la vida de otros sin límite alguno. Se violan los derechos humanos de la manera más vil, porque las víctimas no pueden defenderse. Pero además se manipula psicológicamente a sus padres para que no traigan al mundo a niños que "no califican”.
Es importante recordar que la Ley 26.378 incorpora la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Así su Preámbulo expresa: "Reconociendo... que la discriminación...por razón de discapacidad constituye una vulneración de la dignidad y el valor inherentes del ser humano.”
La dignidad del ser humano
Todos los seres humanos somos iguales en dignidad y en derechos, nadie tiene -o debería tener- la potestad para decidir quién debe nacer y quién no.
La dignidad del ser humano no deviene de sus condiciones físicas, su perfección nace del simple y maravilloso hecho de serlo.
Sobre la autora
Carlota Lopez es abogada y una activa referente en la defensa de los valores fundamentales. Es fundadora de Abogados Por La Vida Santa Fe y Directora de Sembrando Valores. Además, se desempeña como CDN y Coordinadora de Abogados en ACIERA, aportando su visión jurídica y ética en diversos ámbitos institucionales.
Otras referencias:
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