"Ningún adolescente se despierta un día y decide amenazar una escuela en el vacío".
Por: Lic. Yanina Cossime
Porque ningún adolescente se despierta un día y decide amenazar una escuela en el vacío. Detrás de ese acto hay una construcción. Hay ausencia de presencia adulta. Hay límites debilitados.
Hay una dificultad enorme para enseñar algo básico: que toda elección tiene consecuencias. Estamos criando chicos que muchas veces no dimensionan el impacto de sus actos. Y no porque no puedan entenderlo, sino porque no se los estamos enseñando.
Vivimos en una sociedad que ha naturalizado la violencia
Vivimos en una sociedad que ha naturalizado la violencia, pero también la ausencia. Padres que están, pero no están. Adultos que acompañan desde el discurso, pero no desde la presencia real. Y en ese escenario aparece otro problema: la mala prensa de la disciplina.
La disciplina dejó de ser entendida como enseñanza para ser confundida con castigo. Como si poner un límite fuera dañar. Como si decir “no” fuera vulnerar. Pero la disciplina, en su esencia, es otra cosa. Es enseñar que hay normas, que esas normas tienen un sentido y que no cumplirlas trae consecuencias.
El ejemplo es simple: un semáforo en rojo no está para incomodarnos. Está para ordenar. Si decidimos ignorarlo, algo puede pasar. Eso que entendemos perfectamente en la calle, no siempre logramos trasladarlo a la crianza.
Entonces aparecen chicos que creen que “no pasa nada”. Que todo es relativo. Que las reglas son opcionales.
Y no lo son.
La vida real no funciona así.
Confundimos autoridad con autoritarismo
Confundimos autoridad con autoritarismo. Confundimos crianza positiva con dejar pasar todo. Confundimos libertad con ausencia de límites. Y en esa confusión, desautorizamos a la escuela, cuestionamos a los docentes frente a nuestros hijos y después pretendemos que alguien más ordene lo que nosotros no estamos sosteniendo.
¿Quién pone el límite entonces?
La responsabilidad parental no empieza cuando hay una sanción. Empieza mucho antes. En lo cotidiano. En lo pequeño. Cuando enseñamos a reparar. Cuando enseñamos a hacerse cargo. Cuando sostenemos un “no” aunque incomode.
Criar es preparar para la vida
Porque cuando eso no sucede, las consecuencias llegan igual. Pero llegan más tarde, más fuertes y más dolorosas. Y lo más grave: los chicos terminan cargando con consecuencias de decisiones que los adultos no supimos acompañar a tiempo.
Criar no es evitar el conflicto. Criar es preparar para la vida. Y la vida, aunque incomode, tiene límites.
Sobre la autora
Yanina Cossime es esposa, madre, Lic. en Orientación Familiar, profesora y operadora socio comunitaria. Cuenta con diplomaturas en Prevención y Tratamiento de la Violencia, Educación Sexual y Primera Infancia. Actualmente cursa una Maestría en Intervención en Poblaciones Vulnerables. Autora del libro Bullying: entender, prevenir y restaurar. Es fundadora de Padres de Pie y columnista en diferentes medios.